La nueva legislación en Bélgica proporciona a las trabajadoras sexuales derechos laborales equivalentes a otros empleados, generando un debate sobre sus implicaciones sociales.
Bélgica se convierte en el primer país en otorgar derechos laborales a las trabajadoras sexuales, resaltando las dificultades que enfrentan, como el testimonio de Sophie, quien trabajó hasta el último momento de su embarazo.