La liberación de un prisionero con amnesia en Siria ha reavivado la angustia de una familia que busca respuestas tras más de tres décadas de incertidumbre.
Yury Gulchuk, un joven soldado ucraniano, pasó 30 meses en cautiverio ruso, durante los cuales optó por el silencio como una forma de resistencia ante el sufrimiento.